¿La revancha literaria?

La literatura es mi venganza recoge un diálogo entre Claudio Magris y Mario Vargas Llosa que ocurrió el 9 de diciembre del año 2009 en la Biblioteca Nacional de Perú y lo organizó el Instituto Italiano de Cultura de Lima. El académico Renato Poma –quien para la fecha era Agregado Cultural de la Embajada de Italia en Perú y Director del Instituto Italiano de Cultura de Lima– resalta desde el prólogo el tema que ocupará la conversación entre los autores: Cómo el ejercicio literario permite entender la realidad caótica y cómo es la particularidad de quien llamamos escritor, así como su parte irracional (sus sentimientos, por ejemplo), lo que permite que esa experiencia se convierta en un aporte a la cultura.

Vargas Llosa_Claudio Magris_la literatura es mi venganza_tapa

Aunque no queda muy claro porqué se titula La literatura es mi venganza, entre los temas que se trataron durante el coloquio, que conforman cada uno un capítulo dentro del libro, están las relaciones entre las novelas y sus sociedades, las analogías entre viajar y crear literatura, las relaciones entre la política y la literatura –sección que los editores han titulado con la elusiva frase “el tiempo ‘impuro’”– y una suerte de conclusión genérica con la cual los autores cerraron el evento: “Cultura, sociedad y política”.

Refiriéndose a los vínculos entre la novela, la cultura y la sociedad, el más reciente ganador del Premio de Literatura y Lenguas Romances que otorga la Feria del Libro de Guadalajara señala que es imperativo para los escritores “permanecer leales” a “sus demonios” puesto que éstos configuran su manera de ver al mundo. “En una novela no nos limitamos a juzgar la vida, la narramos con todas sus contradicciones”, dice Magris apostando por la ficción como herramienta para entender el mundo: “Una cosa es escribir un ensayo ético-político sobre la corrupción, otra cosa es narrar la historia de un hombre corrupto, en quien la corrupción se ha convertido en su naturaleza”.

Mientras el también ganador del Premio Príncipe de Asturias (2004) expone un amplio conocimiento de la obra de Vargas Llosa, de quien ha leído la mayoría de sus novelas y algunos libros de ensayo, como Sables y utopías (2009), el ganador del Premio Nobel de Literatura en 2010 se limita a hablar de Danubio. Se trata, por su puesto, de una de las obras más famosas del italiano, el libro de viajes que tiene lo suyo de novela y de ensayo sobre la situación de Europa, en el cual Magris relata su travesía más cultural que física desde las fuentes del río hasta el Mar Negro atravesando Alemania, Austria, Hungría, Checoslovaquia, Yugoslavia, Rumania y Bulgaria. A este libro Vargas Llosa le dedica algo más de una página, antes de adentrarse en el tema que más le interesa: el papel del escritor en la sociedad. “Una sociedad impregnada de literatura es más difícil de manipular desde el poder y de someter y engañar porque ese espíritu de desasosiego con el que volvemos después de enfrentarnos a una gran obra literaria crea ciudadanos críticos, independientes, y más libres que quienes no viven esa experiencia”, explica Vargas Llosa, resumiendo lo que ha dicho en otras oportunidades que luego se convirtió en uno de los temas principales de su ensayo La civilización del espectáculo (2012).

El peruano y el italiano coinciden en que la materia prima de la novela es “la totalidad humana”. Vargas Llosa añade que no solo se escribe con la razón, sino con “los fondos oscuros de la personalidad de los que somos vagamente conscientes, que tenemos ahí abajo escondidos y que, a la hora de crear una historia de pronto van como reflotando”. A esta visión el narrador argentino Ernesto Sábato la llamaba “la escritura nocturna” y a esa misma Magris se refirió hace unos meses durante su discurso de aceptación del Premio FIL Guadalajara. Citando un ensayo de Ludwig Wittgenstein, el autor de Trieste señala –en el libro que contiene la conversación en Perú como también lo hizo durante su charla en Guadalajara– que “hay escritores que escriben con la cabeza y escritores que escriben con la mano” aludiendo a quines completan sus obras a fuerza de explotar “su cabeza racional” o nadando dentro de sus sensaciones.

Una de las intervenciones más interesantes es cuando Magris se refiere a las dos amenazas que sufre el mundo. Una es el miedo de la globalización, “o bien de una suspensión y una nivelación de todas las diversidades, de todas las identidades”; la otra es una reacción: “una regresiva fièvre identitaire, un cierre visceral, agresivo y autodestructivo, en la propia peculiaridad, en la propia diversidad vivida no como realización concreta del universal humano , sino como diversidad absoluta y salvaje”.

La edición de La literatura es mi venganza se hubiera beneficiado de la introducción de algunos ensayos escritos por los mismos autores en otras oportunidades sobre los temas tratados durante la charla, pero así como está el lector se queda con la sensación de un libro incompleto. La publicación, sin embargo, funciona como una buena referencia para quienes quieran repasar qué piensa el autor peruano y qué piensa el italiano sobre el papel que toca jugar a los escritores en la era de la globalización y cómo deben ejecutarlo. Es, en todo caso, una interesante guía de lectura para las obsesiones de ambos maestros de las letras.

  Publicado en Colofón Revista Literaria por Michelle Roche

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